Malú repasa las enseñanzas que le han dejado casi tres décadas de carrera y explica cómo ha aprendido a creer en sí misma para volver a los escenarios.
Malú (1982, Madrid) está cerca de cumplir tres décadas en la música. Viniendo de una familia de artistas de nombre, –entre ellos su tío Paco de Lucía–, empezó a subirse a los escenarios con 15 años y desde entonces ha mantenido una presencia constante sobre los escenarios, en la industria musical y en televisión. En los últimos años, además, ha mostrado una faceta mucho más personal, compartiendo las inseguridades que durante mucho tiempo ocultó detrás del personaje público.
Después de un proceso de crecimiento personal, de escucharse, entenderse y por fin empezar a aceptarse, ha presentado este año su disco 'Quince' en el que habla de la mujer que es ahora. Dentro de esta nueva etapa, Malú está preparada para una gira de conciertos, que empezaron a principios de agosto y se alargarán, por ahora hasta marzo, con un último concierto en Gijón.
Aprender haciendo
Durante años, Malú sintió que debía responder a la imagen de una mujer fuerte, segura y capaz de sostener el personaje que había construido. El peso de pertenecer a una saga de artistas le hizo creer que debía estar siempre a la altura de unas expectativas altas. Con el tiempo, ha aprendido a mostrarse tal y como es, tanto sobre el escenario como en las entrevistas y en su vida, sin tener que cambiar de careta.
Además confiesa que la maternidad ha sido un antes y un después en este cambio de mentalidad. Ha aprendido a relativizar y no darle importancia a perfeccionar todos los detalles que al final le hacían padecer los shows más que disfrutarlos. La clave para llegar hasta aquí fue una lesión que le obligó a parar hasta tres años, un tiempo que aprovechó para disfrutar de su hija y crear música pero sin prisas. En el programa 'Al cielo con ella' reflexionaba sobre esto: “Creo que para mí lo más difícil ha sido aguantarme a mí misma, quererme a mí misma, creer en mí. Han sido 28 años para llegar hasta aquí”.
Con una mirada distinta
Lejos de intentar ser perfecta en cada espectáculo, ha aceptado quien es, en lo personal y en lo físico y ya le parece bien. En el podcast 'A solas con...' en conversación con Vicky Martín Berrocal confesaba: "He hecho muchísimas cosas en mi vida de las que debería arrepentirme, pero todo ha sido un aprendizaje" y añadía, "soy de las que aprende chocando contra un muro" .
Entre esas experiencias hay una que durante años vivió con culpa y que hoy mira con otros ojos. Con apenas 17 años, empezó a viajar de giras y promoción al extranjero y en aquel momento, estar tanto tiempo fuera de casa, sin contacto con su familia, con un ritmo intenso hizo que la presión le superara hasta el punto que decidió parar. Unos años más tarde quiso retomar y no fue tan fácil, pero ahora acepta que no podía haber hecho más en aquel momento, recién salida del colegio y de su casa.
Fuente: Tomado de https://www.elle.com/